Fatiga o debilidad persistente
Visión borrosa
Heridas o cortes de curación lenta
Infecciones recurrentes (piel, encías o tracto urinario)
Hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies
Pérdida de peso inexplicable (más común en la diabetes tipo 1)
Si nota varios de estos síntomas, especialmente si pertenece a un grupo de alto riesgo, es importante consultar a un profesional de la salud y considerar hacerse una prueba de azúcar en sangre.
