3. No hay reciprocidad
Tú das todo.
Ellos no dan nada.
4. Te aíslan
Poco a poco te alejas de amigos, hobbies y actividades.
5. No puedes ser tú mismo
Todo lo que dices o haces debe ser calculado para no “molestar”.
El apego después de los 60: por qué cuesta tanto soltar
El cerebro humano necesita vincularse.
Y cuando una persona ha perdido amigos, pareja o su rutina laboral, se vuelve aún más susceptible.
A veces, el miedo a la soledad hace que aceptes migajas afectivas…
aunque esas migajas te estén matando.
Poner límites no es crueldad: es autocuidado
Decir NO puede provocar enojo en quienes están acostumbrados a que digas SÍ.
Pero un límite sano revela la verdad:
- Quien te quiere, te respeta.
- Quien te usa, te ataca.
Los límites no son negociables.
Cómo empezar a recuperarte hoy mismo
1. Haz un inventario de tus relaciones
Escribe, con honestidad brutal, quién te suma y quién te resta.
2. Identifica tu patrón de complacencia
Todos tenemos uno. Debes reconocerlo para desarmarlo.
3. Busca apoyo
Terapia, grupos, amigos confiables.
No puedes hacerlo solo.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
