A los 20 años, Dominique McShain vivía la vida de un estudiante normal. Pero la fatiga persistente y los problemas digestivos perturbaron su vida diaria. Lo que ella pensó que era simple agotamiento resultó ser un cáncer colorrectal incurable. Hoy comparte su experiencia en las redes sociales para concienciar sobre los síntomas y fomentar la detección temprana.
Fatiga anormal, una primera señal ignorada

Todo empezó con un cansancio inusual . Dominique durmió toda la noche, pero aún se sentía agotada , hasta el punto de necesitar varias horas extras de sueño cada día. Durante la clase, le costaba concentrarse y asimilar la información. Una señal que, tomada aisladamente, podría parecer trivial, pero que resultó ser el primer indicio de un problema mucho más grave .
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