En el forro del abrigo, el personal encontró una pequeña nota. Un mensaje que Claire había dejado allí años atrás, «por si alguien necesitaba consuelo». Leer estas palabras en el hospital conmovió profundamente a la joven.
Antes de irse, los visitantes le entregaron a Jean una carta de agradecimiento, temblorosa pero sincera. No era una amenaza, sino una profunda expresión de gratitud.
Esa noche, en la casa que había vuelto a la calma, el silencio ya no era vacío: finalmente lo reconfortaba la certeza de que un simple gesto puede mantener vivo el amor. Una conmovedora historia real que nos recuerda que la bondad siempre deja huella.
