Fui al hospital para una ecografía de rutina por dolor de espalda y el médico me preguntó: “¿Cuándo donó su riñón izquierdo?”

TENÍA QUE SABER LA VERDAD

Al llegar a casa, corrí al baño y levante mi blusa frente al espejo.

Ahí estaba.

Junto a mis costillas izquierdas —donde siempre creí que era una cicatriz vieja de un golpe— había una línea fina, casi blanca, de unos cuatro centímetros.

Una cicatriz perfecta.
Una  cicatriz de laparoscopia .

Me quedé paralizada.

No era un raspón.
Nunca lo fue.

Era una incisión quirúrgica.

Las lágrimas empezaron a caer sin que pudiera controlarlo.

¿Quién me hizo esto?
¿Mis “amigos”?
¿Mi exnovio de esa época?
¿O el conductor del Didi?

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.