Ella permaneció en silencio durante 12 años sabiendo que su esposo le era infiel, pero en su lecho de muerte, sus últimas palabras lo dejaron paralizado.

La Otra Mujer
Una tarde, el silencioso pasillo del hospital se llenó del sonido de tacones altos. Apareció una joven con un vestido rojo: elegante, segura de sí misma y visiblemente nerviosa. Al entrar en la habitación, sus pasos vacilaron.

Elena se sentó tranquilamente al lado de Raúl, sosteniéndole un paño fresco en la frente.
"Ya no puede hablar mucho", dijo Elena en voz baja. "Pero si quieres despedirte, puedes hacerlo".

La mujer dudó, miró a Raúl y luego se dio la vuelta rápidamente y se fue.
Sus tacones resonaron por el pasillo, desvaneciéndose como el pasado mismo.

La última conversación
Esa noche, Raúl se movió débilmente.
"E... Elenita", susurró, "perdóname... por todo. Sé que te lastimé. Pero aún me amas, ¿verdad?"

Elena lo miró en silencio. Sus ojos buscaron los de ella, desesperados por perdón.

"¿Te amo?", repitió en voz baja. Luego se inclinó más cerca y susurró palabras que lo congelaron por completo:

Los labios de Raúl temblaron, pero no salieron palabras. Solo una lágrima rodó por su mejilla.
Elena acomodó su almohada con cuidado y dijo: "Descansa ahora. Todo ha terminado".

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