
Los primeros días estuvieron marcados por noches más cortas y descubrimientos de la vida cotidiana, pero cada minuto era valioso. Noé reveló una personalidad vivaz, apasionado por los dinosaurios y sediento de nuevas experiencias.
Combinar mi trabajo como bombero con la maternidad o paternidad soltera requería una organización impecable, pero nuestro vínculo único hizo que cada obstáculo fuera superable. Teníamos nuestras tradiciones sagradas: pizzas los viernes por la noche, cuentos para dormir y nuestros paseos los domingos.
El encuentro que lo cambió todo

Cinco años después, una visita inesperada interrumpió nuestra rutina. Una mujer de mirada melancólica se paró en mi puerta. Se presentó: Camille , la mujer que dio a luz a Noah. Quería conocerlo.
Mi primera reacción fue protegerla, incluso desconfiar. ¿Cómo podría volver después de tanto tiempo? Sin embargo, una especie de sinceridad en su voz me impulsó a escucharla. Acepté una primera reunión, manteniéndome extremadamente cauteloso.
